
A raíz del nombramiento del texcocano Higinio Martínez para presidir la Mesa Directiva del Senado de la República durante el tercer año de la LXVI Legislatura, los integrantes de su fracción política denominada “Mexiquenses de Corazón” lanzaron campanas al vuelo y no solo confían en que retomarán la diezmada fuerza que tuvieron en los últimos años, es decir, que sería Martínez Miranda quien asegurará la continuidad en todos y cada uno de los políticos que ostentan algún cargo en la legislatura, alcaldías e incluso regidurías y direcciones y nada es tan alejado de la realidad.
No es demeritar el merecido nombramiento de quien en sus 50 años de político ha tenido todo a nivel personal y grupal sino que algo que quizás no han entendido es que la política en el Estado de México evolucionó y ya no es tan fácil que los líderes regionales sigan dictando las reglas de operación en el partido que hoy desplazó a otras fuerzas políticas y se erigido como el movimiento con mayor aceptación por parte de la ciudadanía.

Muchos vieron el arribo del ex perredista a la dirigencia del senado como una espada de dos filos que vendría a poner condiciones en el Estado de México y hasta sugirieron que tendría que negociarse la selección de candidaturas a conveniencia de Martínez Miranda, pero se les olvida que una cosa es ser espada de dos filos y una muy distinta entender quién puede blandir esa espada y definitivamente no es Higinio Martínez.
Si bien es cierto que será factor de análisis y negociación la fuerza de Mexiquenses de corazón, también lo es que en la entidad solo existe una líder absoluta y se llama Delfina Gómez y será ella y su gente de confianza quienes alisten y definan el escenario político y las posiciones que ayudarán a mantener la gobernanza en el Estado de México y continuar con el apoyo hacia la presidenta Claudia Sheinbaum que ha sentado sus reales en este Estado.
La millonaria inversión en el oriente, el trabajo encauzado de la gobernadora, la organización que ha hecho LuzMa Hernández desde el comité estatal de Morena y el crecimiento en aprobación de ambas mandatarias serán el común denominador para asegurar que Morena salga avante en la próxima elección del 2027.

Las promesas que Higinio Martínez ha hecho a sus seguidores podrían caerse si no van de acuerdo al proyecto de nación que Morena ha implementado y algunos alcaldes que han hecho un deprimente trabajo podrían quedarse con las ganas, pues aunque la Ley les permite una última reelección, importará mucho la línea extendida desde palacio de gobierno federal que ha sido ratificado por la líder nacional Ariadna Montiel en cuanto a filtros e investigación de cada actor político.
A pesar de la emisión de las convocatorias correspondientes, Morena tiene ya definido su método de selección y, lo digo con conocimiento de causa, el partido no tiene prisa en definir coordinadores y en su caso candidatos, tienen hasta el fin de año para hacer un trabajo quirúrgico que fortalezca su proyecto y no se desvíe hacia interés de grupo o personales, la indicación es no permitir el cacicazgo al interior y el respeto a las decisiones de la gobernadora, quien tendrá en su secretario de gobierno, Horacio Duarte el operador más calificado para detener calenturas previas y deshacer todo aquello que no se considere conveniente.
Hoy por hoy la gobernadora cuenta con el apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum y con la confianza de sus gobernados, así que ella demostrará que sabe tejer en política y que su punto es fino y constructor.
No en vano la gobernadora apoyó la llegada de LuzMa Hernández a la presidencia del comité estatal de Morena, pues el trabajo que ha realizado tuvo y tiene un propósito que la mayoría no supo leer, no se trató solamente de cumplir las metas de afiliación o la realización de más de 100 asambleas, tampoco el desmembrar a otras fuerzas políticas, quienes no entendieron el plan de la gobernadora se quedarán si saber qué pasó y no les quedará otra que reconocer que Delfina Gómez sí fue la única líder de Morena en el Estado de México como lo dijo Claudia Sheinbaum en su última visita o como lo ratificó Horacio Duarte y Paco Vázquez. De última: quien no se identifique con el “Delfinismo” latente, se quedará esperando el milagro y las promesas recibidas.







